dialoga en Lima y en Loreto

¡Chiquitín de Yauyos! ¡Un sentimiento hecho canción!

Publicado: 2011-05-19

“A los 15 años era muy femenino, yo me quería vestir como mujer, me sentía mujer. Me hacía crecer mi pelo, largo, me delineaba, era más mujer, más delicado, hasta en mi propia manera de hablar.”

A los 17 años, cuando había alcanzado solo el sexto grado de primaria, dejó el colegio. Se lo dijo a sus padres, comerciantes, de la mejor manera: “creo que no es una buena inversión”.

Joel nació en Lima el 22 de agosto de 1982. Su papá, Rodolfo Moreno, es de Corongo, Ancash; su mamá, Amancia Gómez, de Yauyos (“calabacera”). Es el menor de 6 hermanos (“4 mujeres y dos varones, bueno, entre comillas”). Sus dos hermanas mayores son evangelistas. La mayor incluso es pastora, como su esposo.

“El folklore me nace más que todo por el lado materno, de parte de mi mamá todos son artistas destacados, son artistas reconocidos”. Una de ellas es Irene Sotelo Monges, Irene del Centro, La Dama Elegante del Folklore (madre de Amanda Portales) “Los días martes a las 6 pm tiene su programa radial en Radio Éxito. Ella ha ido a mis eventos, a mi cumpleaños... Me estima como a su hijo.”

“Mi mamá es cantante, pero no lo difundía mucho porque ella se dedicaba más al negocio. Ella cantaba  porque le gustaba. Solo cantaba en compromisos de personas que eran para ella tan cercanas. Ella se inicio a los 16, 15 años en el Coliseo Cerrado de Lima, bajo el nombre Flor de Los Andes, pero actualmente trabaja con el nombre de Flor de Yauyos. ¡Todavía canta! No lo difunde mucho por su salud, pero de cantar canta.”

“Desde chiquito siempre me ha gustado participar, bailando, cantando, mi huayno, mi huaylas.  Sabia bailar porque mi mamá me llevaba a los eventos y me ponía a bailar solo en mi cuarto, en mi casa, y ponía música de Flor Pucarina, de Picaflor de los Andes,… entre otros.”

“Un día mi madrina me lleva, creo que era el día de la madre o día del trabajador. Yo tenía 14 o 15 años. Me lleva al Juanito que queda acá en La Tupac, paradero 36. ‘¿Hijo tu cantas no? ¡Va a cantar mi ahijado!’ y como yo era chiquito y era bajito me puso Chiquitín... Pero así de civil nomás con mi ropa normal.”

“Hasta que en el 96 ¿ó 97? Vino una amiga a mi casa para invitarla a mi mamá para su aniversario, yo de broma le digo ‘yo también quiero cantar’ y mi mamá como era una persona conocida le pidió un espacio para mi, y mi mamá me dijo ‘voy a comprarte un chaleco’.”

“Así, mi mamá me trae envuelto en un papel blanco, como papel bond, como de papelógrafo. Me dijo ‘ábrelo, es algo que te va a gustar’. Y era mi primer chaleco. 14 años tenía ó 15. Eso fue acá en la puerta 4 de la UNI bajo el acompañamiento de la orquesta Revelación del Centro... Nunca había tenido esa experiencia del público, entre tanta multitud. Fue la primera vez con traje, con vestuario… Decían ‘¡Ya sale Chiquitin de Yauyos!’. Y me preguntaban ‘¿Tu nota?’ 20 decia yo. ‘¡No, tu nota!’ ‘Ya, 18’. ‘Ya, 15’. ‘No estamos bromeando niño do, re mi fa sol la si’. ‘Ah, toquen lo que sea, no sé yo’.”

“Mi último canto” fue su primera canción en público, con traje y como el Chiquitín de Yauyos. Así empezó lo que sería su profesión para siempre (aunque en el año 98, animado por su hermana, dejó todo y estudió la Biblia y teología, cuatro años, hasta el 2002).

...

“Un día me llama mi amigo Rogelio, eso fue hace 4 años atrás o 3 años. Me dice ‘vamos a un santo’, fue un 12 de junio, domingo 12 de junio. ‘Ya pues normal’, ‘Vamos, es de mi amigo Ítalo que es presidente de una organización llamada Hojas al Viento’. Y por casualidad de la vida, la casa de ítalo quedaba a 15 minutos de donde yo vivo, me recibió con mucho cariño, estaba haciendo su cumpleaños, llegó un montón de cabros, de maricones, de marimachos [ríe] yo manejaba ese lenguaje. Yo nunca había visto esa cantidad y que entre esos chicos mismos se besaban. Entonces conocí a Italo, que es un estilista, pero no tomaba en cuenta que era activista de los derechos de la gente LGTB… hasta que llegó el día que tuve problemas con la justicia.”

“Casi me voy hasta preso, por una tontería que me presté yo, pensando que lo que estaba haciendo era bien pero era lo contrario.”  Un malentendido que se aclaró en una horas pero que lo llevó a la delegación de policía. “Fue 7, 8 de marzo. 2008.”

“Dentro de la comisaría me dijeron 'ah tu eres maricón, te vamos a tratar como una dama'… Me discriminaron, me hablaban cosas que me hacían sentir mal, 'quienes son tus maridos, por qué los tapas a ellos, dinos los nombre de tus cacheros'… empezaron a discriminarme por mi orientación sexual. Se apareció un joven que era abogado y que era gay y dijo ‘más respeto por él que es mi defendido, mi cliente’ y todos los policías se quedaron callados y dijo que por ser homosexual, por ser maricón no tienen por qué burlarse.” Estuvo en la comisaría solo unas horas (“Entré a las 5 de la mañana y me botaron a las 4 de la tarde”), pero eso cambió su vida.

“A raíz del problema con la justicia me empecé a interesar por el activismo… Ahí me puse a averiguar cuáles son tus derechos, que la policía, nadie, tiene que burlarse de cómo eres.” Y fue Ítalo quien respondió todas sus preguntas. “Y entonces le pregunté qué era esa asociación, cuál era su meta, su propósito, a qué se desempeña, GLTB, ITS, ahí me empezó a explicar que eran esas iniciales. Y yo le dije quisiera pertenecer a tu agrupación y me inscribí como miembro de su agrupación. En ese año me mandó a un taller, en el hotel Riviera en Wilson. Fueron 3 días…”

A raíz del tema con la policía dejó también el nombre Yoyo (“que me decían desde chiquito”) para empezar a usar Joel. ¿Es un rompimiento con tu pasado? “Sí. Si habláramos de Yoyo hablaríamos de mi pasado, de mi niñez, de mi adolescencia, es algo… Claro, en mi niñez tengo… más que buenos recuerdos… tengo pocos buenos recuerdos… no tengo muchos recuerdos bonitos. No porque mis padres me hayan hecho sufrir, porque mis padres han tenido, me han consentido, yo era el adinerado porque me iba al colegio con 20, 30 soles, quién llevaba esa cantidad de plata. Pero hay una parte de mi vida que ha sido triste pero que ahora poco a poco estoy superando. Las cicatrices en el alma son difíciles de que se cierren, son difíciles de curar.” Me pide que no le pregunte de eso.

“Yo me molesto cuando me dicen Yoyo, ‘llámenme por mi nombre verdadero o díganme Joel o Iris’. Mi mamá me dice a veces Yoyo. A veces cuando está molesta me dice ‘¡Iris!’ Me llama Iris [ríe]. Más me llama Yoyo porque no lo puede manejar Joel. Cuando vienen a preguntar por Joel les dice ‘¡Acá no hay ningún Joel!’ porque no se acostumbra por ese nombre todavía.”

“A veces llegan invitaciones para Iris Leonor Valdez viuda de… los amigos que me envían. Si veo el nombre de Yoyo lo rompo y lo boto y no voy a la invitación. Incluso delante de mi papá me dicen Iris y yo saludo y mi papá se mata de la risa, no es una persona que se molesta, él dice ‘eso es parte tuya, si te dicen Iris es tu problema tuyo’. Pero yo acepto que me digan así cuando no es con malicia, porque hay algunos que te dicen Iris pero por molestar a mi papá, de forma cachacienta y entonces yo le mando un ajo y un carajo. Y los hago paltear cuando los veo con un familiar.”

“Mi mamá un poquito que por ratos parece que se le va la frecuencia y se olvida que tiene un hijo-hija pero [luego] dice ‘ya qué voy a hacer eres mi hijo, qué voy a hacer no te voy a estar molestando’.”

“Cuando les dije, yo pensé más bien recibir el apoyo de mi mamá pero fue lo contrario. No digo que mi papá me apoyó pero lo supo comprender, dijo ‘no te voy a juzgar ni menospreciar, qué voy a hacer eres mi hijo y punto, tengo que quererte’. Pero mi mamá fue un poco dura conmigo, me insultaba, renegaba de mi, decía ‘qué dirá la gente’, pero yo le decía ‘a mí qué mierda me importan tus hermanos, la gente. El día que ellos me den trabajo que hablen. Por último a ti te va a doler o a mí me va a doler’, me ponía boca a boca con mi mamá, hasta que cuando yo me iba a los talleres [por Hojas al Viento] ahí es donde mi mamá me empezó a aceptar, cuando vio que ya no me metía a chupar. Antes de meterme al activismo yo me ponía a tomar licor. Desde que entré al activismo dejé el trago, deje las malas amistades. A veces me llaman y me llaman pero como los choteo… Ya no quiero tomar, uno porque cultivo el folklore y luego porque quiero ser un líder de la agrupación y se vería feo que me vea una persona y diga ‘mira como está tomando con esos borrachos’ de ahí dejo yo esas cosas, y de ser mas vulgar. Yo hablaba con pimienta y comino. Antes yo hablaba mostacero, cachacabros…”

“En el 2009 participé [en la marcha del orgullo] como Hojas al Viento, me pinté el pelo de rubio, Ítalo me hizo unas pinturas en mi cara, como una drag, y llamé la atención y me decían Gisela Gisela, me entrevistaron para la tía Tula, ‘acá, marchando por mis derechos’, salgo en una parte del reportaje que hace, del Show de la Tía Tula.”

Preparándose para la marcha 2009

VIII Marcha del Orgullo (2009)

“En el 2010 conocí el Centro Comunitario Quinto Piso, en la cual me dieron la oportunidad de desenvolverme como folklorista gay y hacer lo que siempre he querido hacer como folklorista y hacer lo que se me pegue en gana, pero de acuerdo a lo que ellos decían.”

“[el 2010] el doctor Julio Gilvonio me dijo que si podía traer para la marcha… ‘tú me has dicho que tienes un grupo de amigos que pueden participar’… y convoco a 5 amistades para salir como tunanteros pero acompañados de Quinto Piso… y los chicos nunca aparecieron en Campo de Marte y como yo ahí estaba vestido con mi pollera y mis tacones, de ahí sale el nombre de DRAG ANDINA. Yo siempre he querido experimentar lo que siente un homosexual vestido como tunantera. Fue una emoción cual nunca había vivido. Me encantó porque la gente decía ‘¡Abencia Abencia!’. ‘¡Iris Valdez me llamo, no me digan Abencia!’ [ríe]… El Mirabus de Quinto Piso iba con los parlantes y yo decía a qué hora me ponen la música y [cuando pusieron] yo solita bailando y yo en medio de dos drag queens. Pero los piés me reventaban porque sabes lo que es caminar desde Campo de Marte, 28, todo Wilson, Colmena, Plaza San Martín, la vuelta y luego regresar. Al regreso me quedé en CESCA, me saqué los tacos y me subí al Mirabús. Me acuerdo que en ese rato que estoy yendo se me dio por orinar y me metí a una pollería. Y la gente me quedaba mirando. Porque nunca habían visto a una mujer en pollera. Y no sabía si entrar al baño de hombres o de mujeres. Y me metí al baño de mujeres a miccionar.”

Iris Leonor en la IX Marcha del Orgullo (2010)

De la necesidad de contar con un grupo que pudiera participar así, nace la idea de formar una asociación. “Lo fundé yo solo, a título personal, le dije a Ítalo ‘ya no voy a pertenecer a tu grupo… voy a abrir mi nueva organización’ y se me dio la idea de poner este nombre Amigos Unidos Folkloristas del Perú GLTB… no, todavía no tiene inscripción en registros públicos, recién estamos formando y que siga poco a poco. Y que no sea solo en Lima sino también en varias provincias del Perú.”

“Aún no está muy bien formado el grupo… pero nos reunimos entre 4 ó 5… no esta definidio quienes son los representantes, ahorita yo soy el presidente pero automáticamente, la meta del grupo es hablar a los compañeros folkloristas que no están informados de sus derechos como personas gay, y no saben que hay un centro médico que pueden hacer un chequeo médico gratuitamente, también hay sitios, centros comunitarios donde pueden distraerse, hacer intercambio de ideas y que los gays no son solo discotecas, borracheras, que también son sociables y no todo es desbande y que tenemos derecho a tales cosas y tales cosas y que nuestros compañeros han estado ganando derechos poco a poco y que se han ganado con tanto esfuerzo… Actualmente son 10 miembros.”

Hay muchos planes ahora en su vida. Hemos conversado de muchas cosas más, de la enfermedad que mantiene a su mamá en casa, del chico que le gusta, de cuando estuvo dedicado a la Biblia… De algunas cosas me pide que no escriba.

Han pasado tres horas. Me dijo que tenía que estar en la reunión para preparar la marcha del orgullo a las 6, pero luego que no importa, que podía ser a las 7. Lo acompaño, pero no ubico donde quedaba Epicentro, le envía un mensaje misio a Jorge Apolaya para que le diga donde es. Pero antes que llegue la llamada de Jorge veo la puerta y los timbres con el nombre. “¿No entras?” Me dice. “No”, le digo, “quiero escribir este post esta noche”. Regreso a mi casa y no sé por donde empezar. Me pongo a buscar en You Tube sus videos, prendo la tele y, mientras pasan el partido por la Libertadores, recuerdo cuando lo conocí en el cierre de campaña de Susel y cuando conversamos por el Face: “¿te puedo hacer una entrevista para mi blog?”. No lo conocía, no sabía nada de él ni de su activismo, solo lo había visto cantar, bailar y reírse, pero algo en su expresión, en su alegría, me hablaban de un carácter fuerte y triste a la vez, ambicioso y sencillo, explosivo y ausente, muy hombre y muy niño… Quizá si empiezo con lo del colegio se entenderá mejor toda su vida…


Escrito por


Publicado en

Blog del Ocio

Crónicas de la diversidad